La
palabra 'compasión` se emplea tan a menudo en nuestros documentos
originales y subsiguientes que conviene prestar mucha atención a su
significado. ¿Qué quiere decir compasión ¿ Significa 'sufrir con’.
El Buen Socorro encuentra su modelo de compasión en la Biblia.
- En el Antiguo Testamento leemos: '¿No saben cuál es el ayuno que
me agrada?... Compartirás tu pan con el hambriento... vestirás al
que veas desnudo y no volverás la espalda a tu hermano. Entonces tu
luz surgirá como la aurora y tus heridas sanarán rápidamente.’
- En el Nuevo Testamento vemos a Cristo siempre acompañando al
vecino que tiene más necesidad de curación. Su declaración en
Matías 9,12-13 no deja un mensaje ambiguo: `... Los sanos no
necesitan médico, sino los enfermos. Aprendan lo que significa esta
palabra de Dios: Yo no les pido ofrendas sino que tengan
compasión. Pues no vine a llamar a hombres perfectos sino a
pecadores.'
Nuestro Dios es un Dios compasivo y nos invita a ser compasivos.
El Buen Socorro se fundó a fin de curar y sanear. Nuestras obras que
traen curación e integridad nacen de la compasión. 'La compasión
encamina a una persona para que se relacione con su prójimo/a. 'Nuestra
justicia es esa dimensión de la compasión que tiene que ver con nuestro/a
vecíno/a.' Porque así también es la naturaleza de la justicia: para
orientar a una persona sobre cómo relacionarse con sus semejantes.
Las primeras hermanas estuvieron, y el Buen Socorro actual tiene que
estar al servicio de/relacionado con quienes necesitan sanación. Nuestras
Constituciones originales nie mostraron transparentes tratando este punto,
de un modo que nos sorprende hoy. Las hermanas `durante la ejecución de
sus labores deben evitar cualquier ejercicio devocional que interfiera con
el cuidado debido al enfermo'. La finalidad de nuestra compasión es
relacionarnos con otros/as mientras deseamos aliviar el sufrimiento.
Así como tenemos que entender profundamente el sentido de la
compasión, es importante también que comprendamos lo quo el Buen Socorro
entiende por la palabra "sanación". Cuando la Comisión para la
Misión del Buen Socorro en América Latina estudió nuestro carisma, nos
dimos cuenta que fue importante definir el sentido de la curación para el
Buen Socorro por el peligro del sentido muy limitado que se le podría dar.
`Para el Buen Socorro la "curación" se entiende en su
sentido más amplío. No se delimita a la curación en el área de salud.
curar quiere decir llevar a la integridad física, espiritual,
sicol6gíca, intelectual, material y social. Encontramos este significado
amplío, en primer lugar, en la palabra "salvación", y la raíz
de ésta es la curación. O sea que la salvación y la curación llegan a
ser una sola cosa.
`No podemos entender este significado de la curación sólo desde el
punto de vista intelectual. La curacíón que trae la liberación y la
justicia exige que lo que hacemos esté conforme con lo que creemos y
proclamamos. Si Jesús hubiera proclamado con los labios que Dios lo
había mandado para curar, mientras ignoraba a los más heridos en la
sociedad, se habría privado de credibilidad y poder. La curación de
Jesús llegaba hasta la justicia. Vio que los sistemas sociales
perpetraron todo tipo de enfermedades y Jesús quiso liberar al pueblo de
esa opresión. Enseñó por la palabra y los hechos para
contrarrestar las prácticas de su tiempo que fueron expresiones del poder
de la oscuridad y que obstaculizaron la venida del Reino de Dios.'
Cuando ayudamos a que alguien se haga íntegro, le ayudamos a llegar a
la plenitud de su existencia, lo cual es finalmente compartir con Dios la
vida eterna. Nuestro carisma para curar es hacer que quienes sufren
conozcan a un Dios quien los ama, y quien mandó a un Salvador para
liberarlos de cualquiera de las cosas o personas que les denegaría
integridad.'
‘Para traer la curación en este sentido amplio..., el carisma del
Buen socorro requiere que practiquemos aspectos de la misión de Jesús,
los cuales fueron valientemente asumidos por las primeras Hermanas del
Buen Socorro en su misión de: sanación para hacer íntegro; liberación
para hacer libre y justicia para hacer relaciones equitativas.'
Los servicios de las hermanas en 1824 concentraron en lo que
consideraron como las necesidades de los enfermos de todas las clases y
religiones: necesidades físicas debidas a la pobreza y la falta de
atención a su salud; y necesidades espirituales debidas a los años
cuando la religión se oprimía en Francia. Los servicios de las hermanas
también se centraron en su creencia que todos se crean iguales, y en la
intimidad del alma de cada ser humano se encuentra la imagen de Dios.
Nuestras constituciones originales enuncian: "¡ Vele aquí a
Jesucristo en los enfermos! Es él a guíen ayudamos y debemos escucharlo
cuando nos dice: Estoy enfermo. Soy yo a quien atienden.' Insisten
específicamente que estamos enviadas para cuidar tanto a los ricos como a
los pobres, y hablan de nuestro cuidado y respeto para quienes practican
otras religiones. Nuestras hermanas originales supieron que en la
intimidad del alma de cada ser humano está la imagen de Dios; que todas
estamos llamadas para servir y sostener las unas a las otras. Esto
observamos por, compasión. Nadie es ajena; no hay nadie que no pertenece;
todas somos uno.
El servicio del Buen Socorro es, en primer lugar, un servicio de
acompañar y trabajar por los necesitados. La compasión tiene que ver con
hechos y con el verdadero alivio del sufrimiento de otros. Seguimos a un
Dios, un Cristo, cuyo sentimiento de compasión resulta en actos externos
de auxilio. "En la tradición bíblica, todas las experiencias de
Dios llevan a la compasión creativa para el prójimo.' 'Conocer a Yavé
es hacer la justicia,' dice Jeremías. Los estudiosas de la Biblia hoy
dicen que desgraciadamente el mundo ha impuesto un sentido muy sentimental
a las nociones de compasión y amor, divorciándolas de la justicia. El
Buen Socorro no debe diferenciar entre el amor y la justicia. La justicia
en la Biblia es amor, caridad. El odio en la Biblia es 'simplemente la
falta de compasión.’ 'La injusticia es el principal enemigo de la
compasión.' La compasión es 'justo a la medida que se le da a cada uno
lo que es de él o ella. La compasión sin la justicia, sin un esfuerzo
para aliviar las necesidades de otros, es una emoción egoísta y
ensimismada.
Esto quiere decir que las expresiones de nuestro carisma cambiarán.
Nuestras actuales Constituciones dicen: `Los medíos prácticos para
lograr (el carisma de la Madre Potel) fue por el cuidado de los enfermos y
moribundos.' Sin embargo, con el cambio del tiempo, nuestra entendimiento
crece y nuevas expresiones, nuevos medíos para ejercer el carisma, salen
a la luz.
El Buen Socorro tiene una misión, un propósito que nunca cambiará.
Es un propósito religioso y tiene que ver con nuestra prójimo que sufre.
El Buen Socorro perdería su sentido sí esto no fuera - o no pudiera ser
- su fuerza motriz.
Nuestro carisma expresa firmemente:
- Respeto por la dignidad del ser humano;
- Preocupación por la persona entera (incluyendo la dimensión
espiritual, que es esencial para el proceso de sanación); y
- Una preferencia para los pobres.
El Buen Socorro, desde su fundación, ha puesto estos valores en
práctica, pero nuestra capacidad para adecuar la compasión a la justicia
en un sentido cristiano está amenazada hoy, como estará amenazada en el
futuro.
Tenemos que aprender a comprender esos aspectos que destruyen la
compasión, que deniegan nuestra dignidad humana y los derechos de
personas creadas iguales por Dios, que rechazan nuestra integridad y
aplastan nuestro espíritu. Tenemos que entender cuántos valores de la
sociedad de hoy nos obligan a alejarnos de nuestro prójimo, y cierran las
puertas en la faz de los necesitados, y tenemos que entender estos
aspectos de nuestra sociedad, que fomentan la pobreza, y que mantienen en
la destitución a los pobres y necesitados.
Cuando nuestro modo de vivir sirve para dividir grupos y individuos,
destruimos la compasión. `El sentimiento que está detrás de la
auténtica compasión es que somos interdependientes. Este es el
sentimiento que sana., Jesús dice: 'A todos los que están enfermos
curaré; los amaré libremente' . Y su compasión lo llevó a curar hasta
en el
día sábado para lograr buenas relaciones, a pesar de presiones
sociales y religiosas que prohibieron esto. La compasión de Jesús es
justicia La compasión como justicia es el tipo de compasión que también
regula las interacciones entre las personas y sus instituciones.’
Estamos cara a cara hoy con gigantescas necesidades que requieren
compasión y sanacíón. Por estas necesidades y las influencias de la
sociedad que engruesan la compasión, estamos llamadas para entrar en
relación, para formar relaciones adecuadas a fin de alcanzar a quienes
necesitan de curación, sin que importe su raza, estado social o religión.
Afrontamos los mismos retos como las hermanas en 1824: estar afectadas por
las necesidades de la sociedad que sufre, y tocar esa sociedad con nuestra
compasión, nuestra disponibilidad, nuestra fe y nuestro valor.
Estamos llamadas a cumplir un papel profético, promoviendo valores
básicos judeocristianos, sosteniendo la causa de los pobres y
desatendidos en la sociedad, y encontrando nuevos medíos para mezclar el
cuidado personal y nuevas habilidades tecnológicas en nuestros
ministerios.
Inmediatamente después del Concilio Vaticano II, a las Congregaciones
Religiosas (junto con todos los demás grupos en la iglesia) se les
pidieron examinar cómo respondían a las necesidades del mundo moderno.
Las Hermanas del Buen Socorro participaron en esta renovación en 1966.
Nuestras Constituciones fueron revisadas en 1969. En ésta y las
siguientes revisiones de las Constituciones del Buen Socorro (1971 &
1979), nuestra respuesta a la llamada para -la justicia, a la luz de la
enseñanza de Jesús y de la,? necesidades del mundo, está claramente
reflejada.
Hoy, las Constituciones del Buen socorro dicen en lenguaje actual, y
con el discernimiento de hoy, lo que ha sido siempre el espíritu y la
riqueza del Buen Socorro:
- "Cualquiera que sea la forma que tomen nuestros servicios,
todos deben beneficiarse sin que importe su condición social, su raza
o su religión. A esto nos dedicamos con la simplicidad, pobreza,
valentía y hospitalidad que son parte de nuestra herencia.' (Art. 5)
- 'Nuestro mandato de la Iglesia 'por nuestro compromiso con el
evangelio' nos constituye ... testigos de la Buena Nueva de amor,
esperanza, justicia y paz. Por lo tanto, para nosotras la lucha, en
pro de un mundo más humano, no es una opción. Es una parte integral
de la propagación del evangelio., (Art. 7) Es una parte integral de
la propagación de la Buena Nueva que hay un Dios bueno y compasivo
que nos ama. (CF Art. 8)
`La llamada de los pobres encontrará un eco en nuestras, vidas, y
tenemos una obligación para trabajar con mucho empeño para promover la
dignidad de todos, porque todos están creados en la imagen de Dios. Cada
hermana, y toda la Congregación, están llamadas para despertar
conciencias a las exigencias urgentes de la justicia social. De acuerdo
con la doctrina social de la Iglesia, cualquier cosa que comprometa a la
justicia tiene que ser eliminada de nuestras vidas. En un espíritu de
dependencia mutua y de solidaridad con los pobres y oprimidos del mundo,
trataremos de actuar como administradoras responsables en el uso de los
recursos de nuestra comunidad (Congregación) . (Art. 46)
'Hay una obligación moral para asegurar que las práctica. estén de
acuerdo con la justicia social, y para administrar prudentemente las
posesiones y propiedades de la congregación, y sus obras apostólicas.'
(Art. 47)
Nuestro compromiso religioso nos exige examinar nuestra fidelidad al
carisma en nuestra misión. Nos obliga para que continuemos proveyendo un
liderazgo del Buen Socorro, tanto en esas áreas de la sociedad donde
faltan compasión, sanación y liberación, como en nuestra vida
individual y comunal.
Nuestras actuales Constituciones nos llaman a esta evaluación: 'Como
una comunidad apostólica, ventilamos las implicaciones profundas de
nuestra rnisión, los compromisos actuales y los planes para el futuro,
porque un carisma es una fuerza dinámica que responde a las necesidades
del tiempo, y a las circunstancias...' (Art. 11) Afirman tambi6n nuestra
creatividad y disponibilidad: 'La variedad do nuestras obras apostólicas
hoy atestigua la constante vítalidad del carisma original’. (Art. 4)
El roto para el Buen Socorro es formidable. Para afrontar este reto se
necesitan los es-fuerzas, no sólo del Buen Socorro, sino también de los
laicos quienes constituyen la familia más amplia del Buen Socorro. Los
laicos traen hacia el Buen Socorro sus habilidades personales y
profesionales, que han nacido de sus experiencias particulares. Quizás,
también, - y esto es más importante - aportarían al Buen Socorro un
poder espiritual que nace también de su experiencia. Tenemos necesidad de
sus habilidades y su poder espiritual para ayudarnos a crecer, y a traer
dinamismo y energía siempre renovados a los esfuerzos del Buen Socorro a
fin de enriquecer y humanizar éste y el siglo 21.
El Buen Socorro se esfuerza para traer nuestro buen Dios - nuestro buen
socorro - a los necesitados, para aliviar el sufrimiento humano por medio de
quienes somos y lo que hacemos . El Buen Socorro no es nada si no es
la compasión que nos obliga a hacer actos que sanan y liberan. La
compasión del Buen Socorro sirve para hacer justicia. Existe para hacer
visible el Reino de Dios en nuestra vida y nuestros ministerios. En el
Buen Socorro, personas compasivas, quienes alivian las necesidades de
otros, revelan a un Dios compasivo, quien es la fuente de toda sanación y
liberación.