english.gif (1332 bytes)

 

El carisma del las Hermanas del Buen Socorro es algo espiritual. Es una inspiración del Espíritu Santo dada para el bien común - concedida para otros. El carisma que entendieron las primeras Hermanas del Buen Socorro fue y es 'para aliviar el sufrimiento por la oración, el trabajo y cada encuentra humano"; y cuando no es posible alivíarlo, lograr que quienes sufren lleguen a conocer al Dios compasivo quien los ama y les da esperanza aun cuando sufren.

Se fundó el Buen Socorro sobre un acto de compasión. Creo también que la justicia es una parte integral de la misión del Buen Socorro. Nuestra fundación fue también un acto de justicia. Hace ciento setenta y cinco años una joven francesa vio por todos lados el sufrimiento, consecuencia de la privación de las necesidades básicas, físicas y espirituales. Sintió algo dentro de sí que la ímpelió a tomar acción para aliviar el sufrimiento que vio. Experimentó compasión. El servicio que da el Buen Socorro se motiva por la compasión.

Las Constituciones originales de las Hermanas del Buen Socorro, elaboradas en 1924, exponen con sencillez y transparencia los objetivos primarios de la Congregación - 'el cuidado y la atención a los enfermos; introducir la religión y salvación a los hogares tanto de los ricos como de los pobres, especialmente en sus últimos momentos'. En otro lugar declaran: 'La caridad formó la Congregación para procurar el alivio del cuerpo y, en lo posible, la salvación de las almas. Y la última es la suma y principal metal . En términos actuales, la suma y principal meta del Buen Socorro es traer a quienes sufren al conocimiento de un Dios compasivo quien los ama, y las hermanas deben mostrar esta compasión en sus vidas. Nuestras Constituciones originales insisten que la hermana debe tener 'un alma compasiva' (162.5, art. 6 ) y, tratándose de nuestro cuidado de los enfermos, dice que las hermanas 'deben tener una ternura compasiva para ellos`-. (1825, art. 6)

La palabra 'compasión` se emplea tan a menudo en nuestros documentos originales y subsiguientes que conviene prestar mucha atención a su significado. ¿Qué quiere decir compasión ¿ Significa 'sufrir con’.

El Buen Socorro encuentra su modelo de compasión en la Biblia.

  • En el Antiguo Testamento leemos: '¿No saben cuál es el ayuno que me agrada?... Compartirás tu pan con el hambriento... vestirás al que veas desnudo y no volverás la espalda a tu hermano. Entonces tu luz surgirá como la aurora y tus heridas sanarán rápidamente.’
  • En el Nuevo Testamento vemos a Cristo siempre acompañando al vecino que tiene más necesidad de curación. Su declaración en Matías 9,12-13 no deja un mensaje ambiguo: `... Los sanos no necesitan médico, sino los enfermos. Aprendan lo que significa esta palabra de Dios: Yo no les pido ofrendas sino que tengan compasión. Pues no vine a llamar a hombres perfectos sino a pecadores.'

Nuestro Dios es un Dios compasivo y nos invita a ser compasivos.

El Buen Socorro se fundó a fin de curar y sanear. Nuestras obras que traen curación e integridad nacen de la compasión. 'La compasión encamina a una persona para que se relacione con su prójimo/a. 'Nuestra justicia es esa dimensión de la compasión que tiene que ver con nuestro/a vecíno/a.' Porque así también es la naturaleza de la justicia: para orientar a una persona sobre cómo relacionarse con sus semejantes.

Las primeras hermanas estuvieron, y el Buen Socorro actual tiene que estar al servicio de/relacionado con quienes necesitan sanación. Nuestras Constituciones originales nie mostraron transparentes tratando este punto, de un modo que nos sorprende hoy. Las hermanas `durante la ejecución de sus labores deben evitar cualquier ejercicio devocional que interfiera con el cuidado debido al enfermo'. La finalidad de nuestra compasión es relacionarnos con otros/as mientras deseamos aliviar el sufrimiento.

Así como tenemos que entender profundamente el sentido de la compasión, es importante también que comprendamos lo quo el Buen Socorro entiende por la palabra "sanación". Cuando la Comisión para la Misión del Buen Socorro en América Latina estudió nuestro carisma, nos dimos cuenta que fue importante definir el sentido de la curación para el Buen Socorro por el peligro del sentido muy limitado que se le podría dar.

`Para el Buen Socorro la "curación" se entiende en su sentido más amplío. No se delimita a la curación en el área de salud. curar quiere decir llevar a la integridad física, espiritual, sicol6gíca, intelectual, material y social. Encontramos este significado amplío, en primer lugar, en la palabra "salvación", y la raíz de ésta es la curación. O sea que la salvación y la curación llegan a ser una sola cosa.

`No podemos entender este significado de la curación sólo desde el punto de vista intelectual. La curacíón que trae la liberación y la justicia exige que lo que hacemos esté conforme con lo que creemos y proclamamos. Si Jesús hubiera proclamado con los labios que Dios lo había mandado para curar, mientras ignoraba a los más heridos en la sociedad, se habría privado de credibilidad y poder. La curación de Jesús llegaba hasta la justicia. Vio que los sistemas sociales perpetraron todo tipo de enfermedades y Jesús quiso liberar al pueblo de esa opresión. Enseñó por la palabra y los hechos para contrarrestar las prácticas de su tiempo que fueron expresiones del poder de la oscuridad y que obstaculizaron la venida del Reino de Dios.'

Cuando ayudamos a que alguien se haga íntegro, le ayudamos a llegar a la plenitud de su existencia, lo cual es finalmente compartir con Dios la vida eterna. Nuestro carisma para curar es hacer que quienes sufren conozcan a un Dios quien los ama, y quien mandó a un Salvador para liberarlos de cualquiera de las cosas o personas que les denegaría integridad.'

‘Para traer la curación en este sentido amplio..., el carisma del Buen socorro requiere que practiquemos aspectos de la misión de Jesús, los cuales fueron valientemente asumidos por las primeras Hermanas del Buen Socorro en su misión de: sanación para hacer íntegro; liberación para hacer libre y justicia para hacer relaciones equitativas.'

Los servicios de las hermanas en 1824 concentraron en lo que consideraron como las necesidades de los enfermos de todas las clases y religiones: necesidades físicas debidas a la pobreza y la falta de atención a su salud; y necesidades espirituales debidas a los años cuando la religión se oprimía en Francia. Los servicios de las hermanas también se centraron en su creencia que todos se crean iguales, y en la intimidad del alma de cada ser humano se encuentra la imagen de Dios. Nuestras constituciones originales enuncian: "¡ Vele aquí a Jesucristo en los enfermos! Es él a guíen ayudamos y debemos escucharlo cuando nos dice: Estoy enfermo. Soy yo a quien atienden.' Insisten específicamente que estamos enviadas para cuidar tanto a los ricos como a los pobres, y hablan de nuestro cuidado y respeto para quienes practican otras religiones. Nuestras hermanas originales supieron que en la intimidad del alma de cada ser humano está la imagen de Dios; que todas estamos llamadas para servir y sostener las unas a las otras. Esto observamos por, compasión. Nadie es ajena; no hay nadie que no pertenece; todas somos uno.

El servicio del Buen Socorro es, en primer lugar, un servicio de acompañar y trabajar por los necesitados. La compasión tiene que ver con hechos y con el verdadero alivio del sufrimiento de otros. Seguimos a un Dios, un Cristo, cuyo sentimiento de compasión resulta en actos externos de auxilio. "En la tradición bíblica, todas las experiencias de Dios llevan a la compasión creativa para el prójimo.' 'Conocer a Yavé es hacer la justicia,' dice Jeremías. Los estudiosas de la Biblia hoy dicen que desgraciadamente el mundo ha impuesto un sentido muy sentimental a las nociones de compasión y amor, divorciándolas de la justicia. El Buen Socorro no debe diferenciar entre el amor y la justicia. La justicia en la Biblia es amor, caridad. El odio en la Biblia es 'simplemente la falta de compasión.’ 'La injusticia es el principal enemigo de la compasión.' La compasión es 'justo a la medida que se le da a cada uno lo que es de él o ella. La compasión sin la justicia, sin un esfuerzo para aliviar las necesidades de otros, es una emoción egoísta y ensimismada.

La compasión que lleva a actos de justicia, o el amor que lleva al alivio del sufrimiento, es la inspiración del. Espíritu de Dios que alienta con vida a las acciones del Buen Socorro en pro de la salud y las necesidades espirituales de la gente. Y así como nuestras hermanas originales acomodaron sus servicios a las necesidades de su tiempo, así también tenemos que adecuar nuestros servicios hoy en día, y nuestra compasión, a las necesidades de la actual sociedad para que tengan sentido. Tenernos que preguntar continuamente: ¿Estamos respondiendo con compasión y justicia a los enfermos, a los que sufren y a los moribundos? ¿Estamos respondiendo a quienes tienen necesidad de sanaci6n hoy? En la Historia de las Hermanas del Buen Socorro leemos: La hermana 'va adonde hay sufrimiento, y cuando se ausenta el sufrimiento, ella hace lo mismo’. Es cuestión de compasión. Es cuestión de justicia. Para ser fieles a nuestro carisma y meta, el Buen socorro siempre tiene que ser tocado por y tocar lo que está en nuestro entorno. 'Entonces Jesús les tocó los ojos ... vieron.' Los, sufrimientos, esperanzas, desesperanza y aspiraciones del pueblo de hoy reflejan las necesidades del mundo de hoy, las cuales deben tocarnos y ser tocadas por nosotras.

Esto quiere decir que las expresiones de nuestro carisma cambiarán. Nuestras actuales Constituciones dicen: `Los medíos prácticos para lograr (el carisma de la Madre Potel) fue por el cuidado de los enfermos y moribundos.' Sin embargo, con el cambio del tiempo, nuestra entendimiento crece y nuevas expresiones, nuevos medíos para ejercer el carisma, salen a la luz.

El Buen Socorro tiene una misión, un propósito que nunca cambiará. Es un propósito religioso y tiene que ver con nuestra prójimo que sufre. El Buen Socorro perdería su sentido sí esto no fuera - o no pudiera ser - su fuerza motriz.

Nuestro carisma expresa firmemente:

  • Respeto por la dignidad del ser humano;
  • Preocupación por la persona entera (incluyendo la dimensión espiritual, que es esencial para el proceso de sanación); y
  • Una preferencia para los pobres.

El Buen Socorro, desde su fundación, ha puesto estos valores en práctica, pero nuestra capacidad para adecuar la compasión a la justicia en un sentido cristiano está amenazada hoy, como estará amenazada en el futuro.

Tenemos que aprender a comprender esos aspectos que destruyen la compasión, que deniegan nuestra dignidad humana y los derechos de personas creadas iguales por Dios, que rechazan nuestra integridad y aplastan nuestro espíritu. Tenemos que entender cuántos valores de la sociedad de hoy nos obligan a alejarnos de nuestro prójimo, y cierran las puertas en la faz de los necesitados, y tenemos que entender estos aspectos de nuestra sociedad, que fomentan la pobreza, y que mantienen en la destitución a los pobres y necesitados.

Cuando nuestro modo de vivir sirve para dividir grupos y individuos, destruimos la compasión. `El sentimiento que está detrás de la auténtica compasión es que somos interdependientes. Este es el sentimiento que sana., Jesús dice: 'A todos los que están enfermos curaré; los amaré libremente' . Y su compasión lo llevó a curar hasta en el

día sábado para lograr buenas relaciones, a pesar de presiones sociales y religiosas que prohibieron esto. La compasión de Jesús es justicia La compasión como justicia es el tipo de compasión que también regula las interacciones entre las personas y sus instituciones.’

Estamos cara a cara hoy con gigantescas necesidades que requieren compasión y sanacíón. Por estas necesidades y las influencias de la sociedad que engruesan la compasión, estamos llamadas para entrar en relación, para formar relaciones adecuadas a fin de alcanzar a quienes necesitan de curación, sin que importe su raza, estado social o religión. Afrontamos los mismos retos como las hermanas en 1824: estar afectadas por las necesidades de la sociedad que sufre, y tocar esa sociedad con nuestra compasión, nuestra disponibilidad, nuestra fe y nuestro valor.

Estamos llamadas a cumplir un papel profético, promoviendo valores básicos judeocristianos, sosteniendo la causa de los pobres y desatendidos en la sociedad, y encontrando nuevos medíos para mezclar el cuidado personal y nuevas habilidades tecnológicas en nuestros ministerios.

Inmediatamente después del Concilio Vaticano II, a las Congregaciones Religiosas (junto con todos los demás grupos en la iglesia) se les pidieron examinar cómo respondían a las necesidades del mundo moderno. Las Hermanas del Buen Socorro participaron en esta renovación en 1966. Nuestras Constituciones fueron revisadas en 1969. En ésta y las siguientes revisiones de las Constituciones del Buen Socorro (1971 & 1979), nuestra respuesta a la llamada para -la justicia, a la luz de la enseñanza de Jesús y de la,? necesidades del mundo, está claramente reflejada.

Hoy, las Constituciones del Buen socorro dicen en lenguaje actual, y con el discernimiento de hoy, lo que ha sido siempre el espíritu y la riqueza del Buen Socorro:

  • "Cualquiera que sea la forma que tomen nuestros servicios, todos deben beneficiarse sin que importe su condición social, su raza o su religión. A esto nos dedicamos con la simplicidad, pobreza, valentía y hospitalidad que son parte de nuestra herencia.' (Art. 5)
  • 'Nuestro mandato de la Iglesia 'por nuestro compromiso con el evangelio' nos constituye ... testigos de la Buena Nueva de amor, esperanza, justicia y paz. Por lo tanto, para nosotras la lucha, en pro de un mundo más humano, no es una opción. Es una parte integral de la propagación del evangelio., (Art. 7) Es una parte integral de la propagación de la Buena Nueva que hay un Dios bueno y compasivo que nos ama. (CF Art. 8)

`La llamada de los pobres encontrará un eco en nuestras, vidas, y tenemos una obligación para trabajar con mucho empeño para promover la dignidad de todos, porque todos están creados en la imagen de Dios. Cada hermana, y toda la Congregación, están llamadas para despertar conciencias a las exigencias urgentes de la justicia social. De acuerdo con la doctrina social de la Iglesia, cualquier cosa que comprometa a la justicia tiene que ser eliminada de nuestras vidas. En un espíritu de dependencia mutua y de solidaridad con los pobres y oprimidos del mundo, trataremos de actuar como administradoras responsables en el uso de los recursos de nuestra comunidad (Congregación) . (Art. 46)

'Hay una obligación moral para asegurar que las práctica. estén de acuerdo con la justicia social, y para administrar prudentemente las posesiones y propiedades de la congregación, y sus obras apostólicas.' (Art. 47)

Nuestro compromiso religioso nos exige examinar nuestra fidelidad al carisma en nuestra misión. Nos obliga para que continuemos proveyendo un liderazgo del Buen Socorro, tanto en esas áreas de la sociedad donde faltan compasión, sanación y liberación, como en nuestra vida individual y comunal.

Nuestras actuales Constituciones nos llaman a esta evaluación: 'Como una comunidad apostólica, ventilamos las implicaciones profundas de nuestra rnisión, los compromisos actuales y los planes para el futuro, porque un carisma es una fuerza dinámica que responde a las necesidades del tiempo, y a las circunstancias...' (Art. 11) Afirman tambi6n nuestra creatividad y disponibilidad: 'La variedad do nuestras obras apostólicas hoy atestigua la constante vítalidad del carisma original’. (Art. 4)

El roto para el Buen Socorro es formidable. Para afrontar este reto se necesitan los es-fuerzas, no sólo del Buen Socorro, sino también de los laicos quienes constituyen la familia más amplia del Buen Socorro. Los laicos traen hacia el Buen Socorro sus habilidades personales y profesionales, que han nacido de sus experiencias particulares. Quizás, también, - y esto es más importante - aportarían al Buen Socorro un poder espiritual que nace también de su experiencia. Tenemos necesidad de sus habilidades y su poder espiritual para ayudarnos a crecer, y a traer dinamismo y energía siempre renovados a los esfuerzos del Buen Socorro a fin de enriquecer y humanizar éste y el siglo 21.

El Buen Socorro se esfuerza para traer nuestro buen Dios - nuestro buen socorro - a los necesitados, para aliviar el sufrimiento humano por medio de quienes somos y lo que hacemos . El Buen Socorro no es nada si no es la compasión que nos obliga a hacer actos que sanan y liberan. La compasión del Buen Socorro sirve para hacer justicia. Existe para hacer visible el Reino de Dios en nuestra vida y nuestros ministerios. En el Buen Socorro, personas compasivas, quienes alivian las necesidades de otros, revelan a un Dios compasivo, quien es la fuente de toda sanación y liberación.


[ Centro de Operaciones Generalato ]  [  Misión ]  [  Visión ]  [  Fundamento del Emblema ]

[ Carisma de Hoy ]  [  Compasión ]   [ Sanación ]  [ Sistema de Salud ]

[ Historia ]  [ Mapa del Sitio ]


[ Página de Bon Secours Internacional ]   [ Enlace con el Vaticano ]


[ Envío correo electrónico a las oficinas del Generalato ]